sábado, 2 de mayo de 2009

El inicio



Todos nos hemos preguntado, alguna vez, por qué existimos y es natural que esa pregunta se quede sin contestar o en muchos casos, se contesta superficialmente. Siempre teniendo en cuenta que las repuestas se derivan de las mentes de personas que no saben nada al respecto y que están cerradas a ver más allá de las nareces. Además, que nos las contestamos nosotros mismos en medio de la ignorancia más densa. Los resultados: grandes confusiones y pérdida de rumbo.

Sin embargo, somos algunos los que hemos continuado buscando por muchos senderos y nos hemos entretenido en algunos, que han servido para darnos fortaleza y claridad para seguir la ardua tarea de conseguir algo que nos satisfaga. Pero, ¿qué es la satisfacción que debemos tener para que nos quedemos quietos?

El comienzo está en conocernos a nosotros mismos. Trabajar desde adentro hacia afuera. Nunca desde afuera hacia adentro. Esto impediría llegar a las fronteras del interior, ya que hay muchísimas distracciones que nos ponen piedras en el camino hacia la verdad que está en nuestro interior.

Los que están ávidos de trazar el camino que conduce a la verdad, al sentido de la vida, a la eternidad, son los más necesitados, y desean que los que no saben sean quienes los guíen en medio de su confusión. Un principio muy importante que se debe mantener claro en la mente. El maestro llega cuando el alumno esté preparado. No es un solo maestro. En la vida pueden haber nuchísimos maestros. Estos se presentan como seres humanos de las más variada y singular características. Situaciones que le enseñan a uno mucha sabiduría, mientras se está despierto y observando. Libros con un contenido invalorable. La soledad es un gran maestro. La multitud, en los centros de mayor población. La presencia de un niño. La compañía de un animal, perro, gato, pájaros, caballos y tantos otros que existen para darnos grandes enseñanzas.

En la búsqueda, nadie debe creer que alguna vez se llegó y se encontro lo que se buscaba. Jamás llega mientras tengamos conciencia. Siempre hay algo más, algo más profundo que saber, algo más infinito que tocar. Para darnos cuenta hasta donde se debe llegar, uno debe tener claro que el infinito es inalcansable para cualquier ser humano. Entonces, lo que uno logra en estos caminos es la felicidad de saber que se está llegando, sin haber llegado. Se está sintiendo la emoción de tener la esencia de la creación en el corazón y todavía no se tiene. La felicidad de saber que uno es parte de todo y sin poder estar en el todo, todo el tiempo.

De las cosas más frenadoras para alguien que está buscando de todo corazón, es la religión. Confusión total. Dogmas que impiden ser concientes de nosotros mismos. Como una herramienta mortal, amputan la capacidad de pensar. Idiotizan a sus seguidores y no les permiten despertar del letargo en que se encuentran. Aquí está un gran maestro. Inmenso entre los maestros es la enseñanza del oscurantismo más brutal, tipoficado por la propia religión.
¿Porqué es un maestro? Porque al profundizar sus enseñanzas nos encontramos verdades inmensas, ocultas por los dogmas y los intereses de siempre. Por poder y dinero, que da tener a millones subyugados en bases a supuestas verdades. Sin embargo, se debe pensar que todo este tipo se enseñanzas para la Iluminación, solo sirve para aquellos que en verdad van por el camino acertado y que pueden ser inspirados para encontrar la verdad en las profundidades de esas enseñanzas. No es fácil el sendero hacia la Iluminación. Cuando la interioridad te dice algo, por pequeño que así sea, ponle atención y has lo que sientes desde lo más profundo de tu ser. Solo unos pocos pueden sentir esas cosas. Los otros son llevados al matadero sin saber que es lo que está pasando con ellos y en donde se encuentran. El cuento dice que la mayoría son los que van al matadero. Muy pocos van por el sendero que los lleva a estados superiores de existencia.
El título de estas líneas es: El Inicio.
Nunca salimos del inicio, ya que cada momento estamos iniciando algo nuevo en nuestras vidas, cuando se trata de avanzar y nunca detenernos. Ahora bien, cuando se empieza, se detiene, se para, se olvida, pues bien, de esta manera se puede iniciar continuando lo ya hecho y repasarlo. Sin embargo, siempre es un inicio. Hoy inicié este escrito. Mañana lo iniciaré de nuevo. Siempre iniciaré algo nuevo ya que nada es igual a lo que fue ayer. Todo es diferente, aunque se parezca. Nada se repite, aunque así se crea, se vea, o se pruebe. Todo varía en el tiempo.

Inmensa cantidad de pensamientos podrán estar en desacuerdo con los puntos aquí tratados. Los invito a escribir sus pensamientos sobre los temas más importantes en sus vidas y los publiquen en cualquier medio. Miles serán sus detractores y esto es inevitable. No todo el mundo piensa igual y menos aún; la gente tiene diferente grado de evolución en la escala infinita de la creación. Encontramos gente que vive en el mismo apartamentento o casa, desempeña labores similares, lecturas del mismo gusto y no comprenden las cosas de la vida de la misma manera. Se apartan cada vez más entre ellos cuando: uno le gusta la profundidad de la vida, el esoterismo y misticismo y al otro los asuntos de la materia como: dinero, posesiones, diversiones, lujuria. Nada que el segundo pueda entender del primero. Sin embargo, el primero puede facilmente entender al segundo, ya que éste baja en escala de evolución, hasta estados más elementales. Lo contrario es imposible, o mejor dicho, muy difícil.

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